En su libro "Desarrollo moral y empatía", el psicólogo Martin Hoffman se detiene a considerar el problema de por qué razón algunas personas se detienen a preocuparse por lo que a otras personas les ocurre, y más aún, por qué razón más allá de sentirse preocupadas por ello, están dispuestas a ayudar a otras personas. A partir de ese problema de carácter psicológico, Hoffman se detiene a considerar de qué manera la aflicción empática (ese concepto psicológico que hace que una persona esté motivada a ayudar a otra), pero que no es propiamente la ayuda en sí misma considerada. Tras un detenido análisis, Hoffman llega a un punto -que será el que he de destacar aquí- en donde concluye que a pesar de que los seres humanos estamos psicológicamente llamados a sentir esta aflicción empática, existen circunstancias tales como el miedo, la consideración de sufrir una pérdida significativa, o cuestiones de tiempo, por los cuales una persona estaría llamada a no ayudar a otra persona, a pesar de sentir que debe hacerlo.