Hay caballitos de batalla a los que se suele recurrir en el ejercicio del lenguaje discursivo. Con ello se suele intentar camuflar como argumento aquello que simplemente remite a un concepto abierto. No es fácil encontrar a un solo político que no diga que no se "debe a su pueblo", o a un juez que no proclame que sus decisiones son tomadas en "estricto derecho". Sin embargo, ni todos los políticos "se deben a su pueblo", y como hoy en día es evidente para los colombianos, no todos sus jueces fallan en "estricto derecho".