En filosofía, la discusión acerca de la justicia es uno de los puntos de partida que han permitido estructurar gran parte de la filosofía política vigente. No pretendo aquí dar cuenta de todo lo que se ha dicho y escrito en torno de la justicia. Sin embargo, para efectos de la modesta opinión que aquí se consigna, resulta indispensable revisar un par de asuntos que adquieren hoy plena vigencia en la coyuntura colombiana actual.
En "La República" de Platón (Libro I), existe un famoso diálogo acerca de la naturaleza de la justicia, que es protagonizado por Sócrates (el personaje protagónico de los diálogos platónicos) y Trasímaco. Allí, ambos discuten acerca de la naturaleza de la justicia. El sofista Trasímaco es enfático: la justicia es aquello que conviene al más fuerte. El fuerte, el poderoso es aquél que tiene la facultad de dominar voluntades e imponer su propia voluntad. Por lo tanto, justo será aquello que va de acuerdo con su diseño y sus objetivos, en la medida en que los de los más débiles se adaptarán al de aquél. Sócrates, por su parte, a través de una argumentación analógica con el arte de los médicos, le hace ver a Trasímaco que el médico no hace lo que al médico le conviene sino lo que le conviene a sus pacientes, así como el pastor hace lo que más le conviene a las ovejas, y no al pastor mismo. En ese mismo sentido, el gobernante se caracteriza por hace aquello que sea más conveniente a sus súbditos. Allí radica, entonces, la justicia de los gobiernos.